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El proyecto de Educación en las escuelas “Tenemos mucho en común” tuvo como resultado un beneficio mutuo, en el que los jóvenes aprendieron las claves de la sabiduría saludable de nuestros mayores y ellos, a su vez, se sientieron apreciados, e involucrados socialmente. Es un claro ejemplo de la capacidad de estimulación que puede tener para las personas mayores una tarea activa y de responsabilidad.

Esta iniciativa ha sido reconocida con varios galardones, como el “Premio Medicina general 2008 a la divulgación científica o sociosanitaria dirigida a mejorar la información, sensibilización y concienciación de la población”, de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), o el premio “Fundamed-El Global”, como mejor iniciativa sanitaria. Asimismo, en 2007, el IMSERSO catalogó “Tenemos mucho en común” como una de las “Mejores prácticas intergeneracionales” en España.


La Fundación Pfizer inició en la Comunidad Valenciana, junto con las Consejerías de Sanidad y de Educación, Cultura y Deporte, este proyecto educativo, cuyos protagonistas fueron las personas mayores, quienes con su intervención, fomentaron los valores positivos de la vejez, a partir del tratamiento del tema de hábitos saludables y calidad de vida, desde el ámbito escolar.

La iniciativa también se puso en marcha en los colegios de la Comunidad de Madrid, contando también con el apoyo de las Consejerías de Educación y de Salud. Desde que se iniciara esta actividad en 2005, más de 850 centros escolares y casi 57.000 alumnos de quinto y sexto de primaria han participado en ella.

El proyecto, centrado en la relación entre niños y personas mayores dentro y fuera de la escuela, presenta un carácter intergeneracional, lo que constituye una oportunidad para compartir opiniones y emociones en torno al envejecimiento, así como para impulsar la práctica de hábitos saludables en ambos sectores de la población.

Y es que personas mayores, que están interviniendo como voluntarios de diferentes organizaciones, se han sumado también en la preocupación por el futuro de los más pequeños en cuanto a su calidad de vida, desempeñando un papel muy importante como transmisores de buenos hábitos.

Bajo el término de hábitos saludables se incluyen la alimentación, el ejercicio físico, la vida social activa, etc. El cuidado de todos estos aspectos de la vida cotidiana puede prevenir toda clase de enfermedades y ayudar a gozar de buena salud. La prevención se enfoca hacia las enfermedades cardiovasculares y las relacionadas con el cáncer, pero sobre todo hacia aquella que la OMS ha denominado epidemia del siglo XXI: la obesidad infantil.

Las visitas a las aulas, de los voluntarios mayores, son el preámbulo del trabajo del profesor con sus alumnos.

Se han editado materiales, para los profesores y elaborados por pedagogos, que contienen actividades dinámicas, como la elaboración de la carta de la salud, en la que también padres y tutores podieron colaborar. En ella se plasman los compromisos que los alumnos quieren asumir con su propia salud. Al firmar esta carta, se muestra la intención de mejorar los hábitos de alimentación y de ejercicio físico. Por otra parte, en La carta de la salud ilustrada los niños y niñas elaboran un dibujo en el que muestran lo que ha sido para ellos el proyecto Tenemos mucho en común: la actividad con el abuelo en clase, la alimentación saludable, La carta de la salud, etc.

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