María R. Sahuquillo El País
Enfermedades prevenibles como la obesidad o el tabaquismo tienen un alto coste. Y no sólo social. También económico. El gasto que provocan aumenta, además, cada año y contribuye, también a asfixiar las ya saturadas cuentas del sistema de salud. Rebajar ese cálculo con voluntad sería posible. ¿La receta? El bienestar y la prevención.
Los medios tienen la responsabilidad de dar información. Información rigurosa, veraz, útil, contrastada. Son el altavoz de las realidades que los ciudadanos deben conocer. También de las políticas necesarias para el funcionamiento de la sociedad; las que no existen y las que sí. Los medios, además, cuentan cosas que hacen pensar. Y la información sobre temas sociales y sanitarios, además, que afectan de manera directa al ciudadano es particularmente importante.
No, y muchas veces es por la baja percepción del riesgo. Por desconocimiento de que los malos hábitos pasan luego factura. El ritmo de vida actual no ayuda.
La promoción de la salud es una labor en la que todos los sectores de la sociedad deben estar implicados. Porque el bienestar es una cuestión de todos. Así, toda actividad que se dedique a impulsarlo y a trabajar por una sociedad más sana es magnífica.