
Se puede resumir destacando que en el cerebro hay, fundamentalmente, dos tipos de células: las neuronas y las células de Glia. Desde el siglo pasado se pensaba que las primeras intercambian información y que las segundas sólo servían para brindar un ‘soporte estructural’. Esta investigación ha servido para cambiar este concepto, ya que se ha conseguido demostrar que un tipo de células de Glia, los astrocitos, sí intervienen en la transferencia de información entre neuronas.

En el trabajo premiado se ha descubierto que el exceso de una proteína llamada anexina A5 puede contribuir de manera crítica al desencadenamiento de la apoptosis de los cardiomiocitos en los pacientes con hipertensión arterial que desarrollan insuficiencia cardíaca. Además, se demuestra que la concentración de anexina A5 se puede cuantificar en la sangre de los pacientes y que dicha medida constituye un buen índice de la cantidad de anexina A5 que hay en su miocardio. Por tanto, los resultados del trabajo sugieren que la anexina A5 es un factor mediador del daño cardíaco de la hipertensión y un marcador bioquímico del mismo.